Los mercados más bonitos de Europa (III)

Después de dos etapas, hoy concluye nuestro recorrido por los mercados más bonitos de Europa. Cuando termines de leer este post seguro que ya podrás crearte tu propio mapa de los mercados e ir marcándolos, en lugar de con chinchetas como hacen los románticos, con tiques de las compras que hayas realizado en cada uno de ellos. Esa, en realidad, sería la prueba más auténtica de que lo que te hemos contado te ha sido de utilidad. Dicho todo esto, ¡vamos allá!

Mercado de Atarazanas (Málaga)

Se encuentra exactamente allí donde, en el siglo XIV, se disponían los astilleros nazaríes. Posteriormente a la conquista cristiana de Málaga, el enclave se destinó a diversos fines: almacén, arsenal, hospital militar y cuartel. Entre 2008 y 2010 se llevó a cabo una reforma con el objetivo de recuperar el diseño original del mercado de Atarazanas.  Y el resultado es espectacular. Interesante es la señalización de los puestos (a cada categoría de producto le corresponde un color), así como el arco de herradura de la puerta principal y la vidriera.

Mercado de quesos de Alkmaar (Holanda)

Los forofos del queso deben peregrinar a la localidad holandesa de Alkmaar y visitar su mercado alguna vez en la vida. Tradicionalmente el mercado de queso comienza el primer viernes de abril y concluye el primer viernes de septiembre, por lo que estamos fuera de tiempo, pero mejor: así podrás planear con más calma tu visita.  Cada viernes por la mañana, en el Waagplein se concentran camiones llenos de Gouda y Edam, procedentes de las fábricas de Campina y Cono. Su colocación es todo un espectáculo y un ritual. En total más de 30.000 kilos de queso se despliegan y organizan ante los ávidos ojos de los amantes del queso… y los objetivos de sus cámaras o smartphones. Eso sí, cuando vayas, prepárate para regatear. El queso bien lo vale.

Mercado tradicional de León

Situado en la Plaza Mayor de León, en pleno barrio Húmedo, el mercado tradicional constituye el lugar por excelencia de ocio y bullicio. Recorrer el mercado es un placer para la vista, debido al contraste de los coloridos toldos con la sobriedad de la plaza; y también para el olfato, pues aquí pueden encontrarse productos de la tierra como la cecina, los embutidos, el queso… Después de tu visita por el mercado, el broche de oro a la mañana lo pondrán esos vinos con denominación de origen que podrás tomarte en los bares y tabernas que encontrarás en las calles aledañas. Prometemos que va a encantarte.
Podríamos seguir enumerando mercados y mercados, pero lo que nos interesa es haberte contagiado de nuestro amor por los mercados y convencerte (o reforzar tu idea) de que son lugares que hay que visitar sí o sí cuando se está descubriendo una nueva ciudad, pues dicen mucho de la ciudad en sí misma, pero también de sus habitantes, de sus costumbres y de su estilo de vida.